Anatomía, un camino hacia Svâdhyâya

Leslie Kaminoff, coautor del libro “Anatomía del yoga”, nos transmite su visión sobre la práctica de asanas. De mirada abierta y desapegada, reconoce que la anatomía es tan solo un camino más, para llegar a un conocimiento profundo del ser.
Por Lucía Passardi. Fotos: Lidya Mann

Durante la pasada visita de Leslie Kaminoff a Madrid, tuvimos la oportunidad de asistir a uno de los talleres más reveladores del año para la comunidad yogui española. Organizado por la escuela Dhara, allí estábamos practicantes y profesores de variadas tradiciones y escuelas de yoga.

Yoga Journal: Leslie, ¿nos podrías contar cuál es tu visión sobre la práctica de asanas y qué es lo que para ti la diferencia del puro ejercicio físico?

Leslie: La práctica de asanas puede parecerse mucho a algunos aspectos de la danza, la gimnasia, calistenía, contorsionismo… ¡los estiramientos! Y todas estas cosas son maravillosas y pueden ser buenas para ti, y al mismo tiempo pueden practicarse de una forma que no sea tan buena para ti. Hay dos aspectos que diferencian esta práctica de otras actividades, uno es la respiración, la forma en la que incorporamos la respiración en la práctica de asanas. Yo podría tener un estudiante que tenga experiencia en danza, gimnasia o cualquier otro entrenamiento físico, alguien muy fuerte, flexible, con coordinación, pero que quizás nunca haya considerado lo que está haciendo con su cuerpo en relación con su respiración, de forma que puede reproducir las formas que le dé la gana. Y tú podrías pensar: “¡Qué asana tan bonita, qué buena es estapersona en yoga”, y sin embargo puede que esa persona jamás haya hecho yoga, y que se sienta como un total principiante cuando la respiración entra en juego. Y el otro aspecto sería que, cualquier cosa que hagamos en nuestra práctica de asanas tenga relación con el propósito mayor del yoga, que de acuerdo con la definición clásica contempla aspectos como tapas, swadhyaya e ishvarapranidhana. Descubrir una limitación, por ejemplo, en tu cuerpo, y preguntarte e investigar si eso tiene que ver con la forma de tus huesos, o entender por qué puedo o no puedo hacer una postura, o plantearte si tiene que ver con la forma en la que estás usando la respiración, la musculatura o el sistema nervioso… preguntarse si lo que no me permite hacer la postura es algo que puede cambiar, o es algo que no va a cambiar, y estar dispuesto a darle importancia a estas preguntas y rendirse a las respuestas, si se encuentran, puede hacer que la práctica sea yoga. Y no tiene nada que ver con que parezca una postura o una respiración sofisticada. En realidad puede ser cualquier cosa que hagas, quizás no tiene que parecerse al yoga en absoluto.

Entonces, ¿podemos poner cualquier actividad en el contexto de yoga como, por ejemplo, la danza?
Por supuesto. Y de hecho por eso ahora y siempre el yoga ha sido una gran influencia en estas otras prácticas. Todas las personas que enseñan movimiento, y muchos de los bailarines contemporáneos, están enorme-mente influenciados por las ideas del yoga. Por ejemplo Amy Matthews, la coescritora del libro “Anatomía del yoga”, viene del mundo del movimiento y de la danza, ella ha enseñado en el Laban insitute de NY y en el Body Mind Centering, siendo alumna de Bonnie Bainbridge Cohen, y es una de las personas que ha ayudado a traer esa perspectiva a la forma en la que vemos nuestro sistema corporal y la anatomía en la práctica de asana. Ahora estamos en un momento muy fértil y excitante para todas estas ideas, y muchas de ellas contribuyeron a los contenidos de nuestro libro en su momento. Cualquier cosa se puede hacer de tantas maneras y para tantos propósitos diferentes… El progreso en yoga para Desikachar, mi profesor, no tiene nada que ver con cuántas asanas puedes hacer sino con cómo van tus relaciones, cómo tratas a las personas de tu vida, cómo interactúas con el mundo a tu alrededor y contigo mismo.

¿Todos los yogas son terapéuticos?
No hay ninguna duda de que la práctica de asanas, de yoga, de respiración, de meditación y de todas estas cosas son muy beneficiosas para nuestra salud. Y no hay ninguna duda de que hay personas que han tenido una sanación muy profunda porque las han practicado, pero esto no convierte al profesor de yoga en un terapeuta. Nosotros somos educadores. No es nuestro trabajo enfocarnos en lo que va mal, nuestro trabajo es ayudarles a darse cuenta y enfocarse en qué es lo que todavía va bien, nunca deberíamos olvidar esto. Esta es una posición muy fuerte que yo he mantenido por muchos años y que me ha puesto en oposición a muchas otras personas, algunos de ellos amigos míos, que quieren que el yoga terapéutico sea una profesión, que esté puesto en el lado de cosas como la fisioterapia o la danza terapéutica, o alguna otra de estas prácticas terapéuticas alternativas o formales que buscan reconocimiento y referencia por parte de los médicos o incluso de las compañías de seguros de la salud, y esto es algo que yo pienso que deberíamos evitar lo máximo posible. Una de las misiones de la Yoga Alliance es mantener la profesión de profesores de yoga fuera de las regulaciones del gobierno, y cuando declaras que tu actividad es terapéutica y concierne al campo de la salud el gobierno va a tratar de regular y controlar tu actividad, y por eso ya no puedes registrarte en la Yoga Alliance como yoga terapeuta ni tan si quiera usar la palabra terapéutico.

¿Cuánta anatomía necesita saber un profesor de yoga? ¿Y cuánta anatomía debería saber un practicante?
Para ser más precisos en esta respuesta tendríamos que ver a qué nos referimos cuando hablamos de anatomía, porque podemos referirnos a músculos, huesos y articulaciones, o podemos hablar de siste-ma nervioso o tejidos, podemos referirnos a los chakras, doshas, nadis… La palabra anatomía viene de cortar, diseccionar algo, investigar algo con un instrumento afilado o cortante. En occidente para estudiar anatomía usamos bisturí y vemos lo que hay dentro, y en oriente, el instrumento cortante es la mente, la consciencia. La consciencia puede penetrar en nuestra realidad interior. Para mí los dos métodos son necesarios. Uno para todos los avances científicos, y no hay ninguna duda de sus beneficios, pero tampoco hay que desestimar el poder de penetrar el cuerpo a través de la consciencia para hacerlo más vivo. Puedo entender perfectamente a una persona que trabaje mayormente con la anatomía interior y sabe de cuestiones como ¿dónde está mi chakra, cómo está girando, de qué color es o cómo suena? Yo de verdad creo que una persona que no sabe los nombres de sus músculos o partes del cuerpo puede ser un practicante increíble o un excelente profesor. Y eso que estás hablando con la persona que ha luchado por que las veinte horas de anatomía sean obligatorias en la Yoga Alliance (risas).

anatomía es una historia, una historia contada con un instrumento cortante, y la historia es siempre una interpretación de algo que es lo que es…. Que esta historia sea contada con un bisturí o a través de la consciencia, da igual, siempre está cortando algo, investigando, separando esto de lo otro y preguntándose cuál es la relación entre esto y lo otro. Las dos son formas de interpretar la realidad generadas por nuestra consciencia pero también pueden limitarnos. El hecho de que tengamos un libro que nos muestra los huesos, las articulaciones… no quiere decir que nos esté mostrando todo lo que la anatomía es. Si tú haces un asana pensando en qué articulaciones y qué músculos están interviniendo, utilizando un medio tan limitado y lineal como es el lenguaje, y analizando solo de forma racional lo que estás haciendo, estas usando solo una parte de tu cerebro. Pero eso no es todo, experimentar el momento presente en su totalidad, en sus tres dimensiones, como cuando cierras los ojos y te imaginas algo y puedes verlo como si fuera real y tridimensional, esa es otra parte diferente de tu cerebro, otra forma de experimentar. Y tenemos que recordar esto cuando practicamos y cuando enseñamos; que no podemos reducir las cosas a partes del cuerpo y esperar que las personas tengan una experiencia completa de quienes son. Puede que atraigas personas a tus clases a quienes les gusta pensar de esa manera, pero es importante reconocer las limitaciones que pueden llegar a tener las historias que nos contamos y el pensar que son realidades absolutas de las cosas. La anatomía es un mapa, y el mapa nos puede ayudar a identificar esto o lo otro o la relación entre esto y lo otro, y por eso los mapas son útiles, pero no son el territorio real de las cosas, son cosas diferentes.

¿Existe una alineación universal en la práctica de asanas?
Las asanas no tienen alineación, las personas tienen alineación (en un asana). Las asanas no existen separadas de las personas. Hablar de instrucciones correctas o incorrectas para hacer un asana, de sus beneficios o de sus contraindicaciones, sin el contexto de una persona en concreto, no tiene ningún sentido para mí. Y afortunadamente el concepto de alineación en las asanas está cambiando mucho en los últimos tiempos, y hay personas como Bernie Clark, Paul Grilley, Angela Farmer, Donna Farhi o Judith Lasater –algunas de ellas venían de la escuela Iyengar pero se empezaron a cuestionar cosas–, que están generando una conversación sobre la alineación muy diferente a lo que se viene haciendo desde que Iyengar comenzó con toda esta historia de los alineamientos, porque antes de Iyengar nadie hablaba de alineamiento en asanas. Hay también otras ideas muy interesantes que están llegando de la investigación sobre las fascias, del trabajo de Tom Mayers, por ejemplo, o el trabajo de Gil Hedley, que hace cursos de disección de cadáveres, y que están aportando aspectos muy novedosos que no tienen nada que ver con lo que se ha venido haciendo.



Este curso ha sido posible gracias a Blanca San Román de la escuela Dhara Yoga, quien invita cada año a Leslie Kaminoff para compartir sus enseñanzas con la comunidad de practicantes en Madrid.
www.dharayoga.es