Por Lucía Passardi
Fotos: Cristian Checa Bañuz

Saraswathi Jois nació en 1941 y practicó yoga desde niña con la guía de su padre Sri K. Pattabhi Jois. Fue además la primera niña admitida en la escuela de sánscrito de Mysore. Durante años ayudó a su padre a asistir en las clases del Instituto Mysore y desde el año 1975 empezó a abrir sus propias clases.

Le damos las gracias a Saraswathi por recibirnos en su corta e intensa visita a Madrid, donde ha impartido cinco clases guiadas de Ashtanga Vinyasa Yoga en City-Yoga.

¿Cuántos años llevas enseñando Yoga?
Llevo más de 47 años. Cuando tenía 24 o 25 años empecé a enseñar con mi padre y más tarde por mi cuenta. ¿Cuál es tu principal motivación para seguir enseñando a día de hoy? Mi principal motivación hoy en día es continuar el deseo de mi padre de extender esta práctica. Seguir haciendo posible que esta práctica llegue a todo el mundo. Como tú sabes, al principio esto solamente se conocía en sánscrito, después en inglés y ahora está por todas partes. Yo soy la hija de Pathabbi Jois y quiero seguir expandiendo esta práctica en el nombre de mi padre. Hacer esta práctica popular en el nombre de mi padre.

Aprendiste esta práctica con tu padre cuando eras niñas. ¿Qué recuerdos tienes?
Tengo muchos recuerdos de entonces sí, pero cuando tienes diez años la práctica no era tan comprometida, yo hacía back bendings y todo eso pero no fue hasta los 22-23 años que empecé una práctica más regular y comprometida. Mi padre era un hombre muy fuerte y era bastante estricto en su manera de enseñar, pero yo estaba siempre muy motivada y dispuesta a probar todo lo que él decía. Y aunque entonces yo pensaba que él era duro, ahora pienso que me hizo un gran regalo.

¿Recibiste esta práctica solamente de tu padre o también de Krishnamacharya?
Krishnamacharya enseñó a mi padre pero yo me examiné con Krishnamacharya cuando tenía 16/17 años aproximadamente y recibí su certificación. Aunque mi maestro es mi padre.

¿Cómo era la relación entre maestro y alumno antiguamente?
La relación entre el Gurú y el estudiante era amistosa pero el maestro siempre era estricto, y aunque el estudiante va haciéndose cada vez más cercano con el tiempo, el maestro mantiene su carácter estricto a la hora de enseñar para que el estudiante pueda ir más lejos. Es una relación amistosa, maestro y estudiante son como amigos, pero también el maestro es como un padre, o más, porque el  maestro quiere ver cómo el estudiante evoluciona. El maestro es quien te enseña todo, sin un maestro no puedes hacer nada. La figura del Gurú, del maestro, es muy importante… Pero las cosas han cambiado mucho en la forma de enseñar, ahora no se puede tener la misma cercanía que se tenía antes con un maestro. Y son los estudiantes los que han cambiado también. Antes los estudiantes veían a su maestro como un dios, y ahora las cosas son diferentes. Ahora el estudiante hace su práctica y enseguida cuestiona sobre esto o sobre lo otro… Antes los estudiantes no cuestionaban tanto y respetaban más la figura del maestro. También el compromiso con el maestro es diferente; ahora los estudiantes van a una clase con un maestro, después van a otra shala por un tiempo, quince días con un maestro, quince con otro… Antes cuando tú elegías a tu maestro, le seguías por muchos años. Mi padre por ejemplo, nunca cambió de maestro, él estudió solamente con Krishnamacharya durante veintiséis años, Y Krishnamaracharya estudió con Ramamohana Brahmachari solamente, ese era su Gurú. Y además del estudio con el maestro hay mucho que hacer, está la filosofía, las lecturas de los yoga sutras, ahí hay mucho estudio también, mucho conocimiento.

Hablemos de la práctica. Además del momento del embarazo en la mujer, ¿Hay algún otro momento en el que podamos permitirnos modificarla? Por ejemplo, si estamos pasando por un periodo de mucho trabajo y estamos cansados o no tenemos mucho tiempo para practicar porque tenemos que cuidar de nuestros hijos o mayores…
Eso es importante, sí. En mi casa yo me hago cargo de muchas cosas. Yo he cuidado de mis hijos, después de mis padres, de mis alumnos, he cocinado, pero en todo lo que hago tengo mucha energía. Cuando te entregas al trabajo te olvidas de todo lo demás. Eso es la fuerza de voluntad, si tú tienes fuerza de voluntad puedes hacerlo todo. Y en cuanto a modificar la práctica hay personas que no pueden hacerlo todo, esas personas pueden modificar, y si tienes mucho cansancio lo que puedes hacer es practicar Suryanamaskar diez veces y eso es suficiente, o no hacer todas las posturas todos los días, pero no dejar la práctica, asegúrate que haces al menos diez veces Suryanamaskar todos los días, puedes tomar un día a la semana de descanso pero no abandonar la práctica, eso es importante.

¿Cuál es tu práctica hoy en día? ¿De dónde sacas toda la energía que tienes?
Hoy en día mi práctica es enseñar. Y la energía que tengo hoy es el regalo que mi padre me dio (risas)… y es mi fuerza de voluntad… Hago mis oraciones, mis cantos, eso es muy importante, de otra forma nunca llegas a ver a Dios. Dedicar cada día un tiempo a las oraciones, a Dios. Y los cantos también son muy importantes, eso le da paz a la mente.

A veces pareciera que en occidente le damos mucha importancia a la práctica física únicamente. ¿Cómo podemos acercarnos a los otros aspectos de la práctica?
El Ashtanga Yoga es un yoga tradicional, se practica con el cuerpo pero también con la mente. Todo está en equilibrio en la práctica. Por eso es importante cantar también, el canto siempre te da mucha paz. En India todo el mundo dedica un tiempo a cantar, a Dios, a hacer sus pujas (rituales). Todas las personas en India están centradas en Dios, al menos diez o quince minutos al día. Yo creo que eso es lo que le da a las personas una tranquilidad de espíritu, tener un tiempo para la conexión con Dios, de otra forma no puedes hacer nada… También he enseñado los cantos hindúes en los lugares donde enseño yoga, el canto a Ganesha, que es muy importante, y cuando fui a Amsterdan enseñé yoga en una iglesia cristiana y también enseñé el canto a Ganesha allí y les gustó mucho.

Sara Menéndez (profesora autorizada por Saraswathi) junto a su maestra y la hija de esta (Sharmila).

concedido tu primera autorización el pasado mes de diciembre a Sara Menéndez, una practicante y profesora de Madrid. ¿Qué cualidades ves en Sara que te han hecho confiar en concederle este permiso para compartir la práctica de Ashtanga Yoga?
Ahora todo el mundo piensa que va a ser fácil obtener una autorización mía, pero yo no quiero dar estas autorizaciones de cualquier manera. Mi padre no daba las autorizaciones de manera fáci y Krisnamacharya tampoco. Lo primero es que antes de enseñar a nadie uno tiene que practicar primero. Hay personas que me preguntan por esto, que me dicen “Yo he venido tres años, cinco años… y no he recibido autorización” Pero venir a practicar no significa que esté necesariamente incluida esta autorización. Lo importante es cómo estas practicando y tener una práctica sólida. Ahora todo el mundo enseña yoga. Muchas personas viene a Mysore un mes y la próxima vez que les veo me cuentan que ya están enseñando yoga, esto es un daño que se le hace al Ashtanga.

Y para terminar, ¿quién es para ti un yogui?
Yo no soy un gran yogui, lo que mi padre enseñaba es lo que estoy enseñando, eso es todo. Yo soy también una estudiante, yo quiero seguir aprendiendo, eso es lo que pienso. No te puedo decir que yo sea una gran yogui, los yoguis quieren alcanzar muchas más cosas, practicar asanas no es ser un yogui, ellos tienen muchas reglas y condiciones, muchas más condiciones que yo (risas). Los yoguis están enfocados en su tarea, primero han de controlar Yama y Niyama, es algo a lo que se le presta poca atención, después Asana, despues Dhyana y los demás aspectos de la práctica, es una práctica muy rica. A mí me gustan mis estudiantes, y estoy enfocada en enseñarles lo que mi padre enseñaba, eso es todo, para mí eso es suficiente.


Grupo de ashtanguis que asistieron a las clases guiadas por Saraswathi Jois en City-Yoga Madrid. (en abril del 2017).

ASHTANGA YOGA ALCOBENDAS tuvo el honor de invitar a Saraswathi Jois por primera vez en Madrid. El taller consistió en 5 clases guiadas de la Primera Serie. (Se celebró en City Yoga Madrid). www.ashtanga-yoga-alcobendas.es